lunes, 14 de abril de 2014

¿JOVEN PROFESIONAL IGUAL A INEXPERTO? POR SUPUESTO QUE NO



Durante este fin de semana, alguien cercano a mí me explicó lo que le había pasado cuando fue a hacerse una extracción de sangre. Al entrar en la sala donde había varios enfermeros disponibles, ella se dirigió automáticamente al más mayor, hablamos de un hombre entre 40 y 45 años. Los demás, menores de 30. I.B tiene un miedo atroz a los pinchazos y por tanto, buscó a alguien que, a su parecer, le haría menos daño.
La extracción fue bastante traumatizante porque no le encontraba la vena, además de recibir varios pinchazos en ambos brazos. ¿Qué ha hecho que se dirija hacia este enfermero y no a los más jóvenes? ¿Qué clase de información es evocada en nuestro pensamiento para actuar de esta manera? No solamente le sucede a ella sino a la mayoría de nosotros. ¿Significa que profesionales de cierta edad equivale a más cualificados? Por supuesto que no. ¿Qué sucede entonces?
Los seres humanos tendemos a estereotipar a las personas que tenemos delante. En este caso, cuando vemos a un profesional joven, lo "pintamos" como inexperto, inseguro, con poca experiencia.
Los estereotipos son ideas prototípicas que tenemos de ciertas personas con características comunes. Son imágenes mentales muy simplificadas, que proveen de pocos detalles acerca de personas o grupos que comparten ciertas cualidades, características o habilidades. Por ejemplo, solemos pensar que una persona obesa tiene que ser necesariamente simpática y divertida, o una persona joven es más irresponsable que uno más mayor.
En el caso de los profesionales, en lo que me pongo como ejemplo, sucede lo mismo. Cuando vamos a elegir un profesional de cualquier área, entre ellas la Psicología, ¿qué criterios usamos? Tal vez, si cambiáramos de perspectiva, podríamos ver pensar en lo siguiente:
Si ha llegado aquí es porque tiene los estudios y la capacidad necesaria para ejercer. Podríamos decir, que los más jóvenes tienen más energía para luchar, más motivación para hacer bien las cosas, más capacidad de actualizarse en herramientas de trabajo, puede involucrarse más. En cambio, puede que un profesional más mayor, no tenga tanta motivación, porque lleva ejerciendo su trabajo más de 20 años, o puede ser una persona que ha decidido estudiar a los 40 y apenas tenga experiencia.
¿Qué sucede? Fíjate que son los pensamientos que se interponen automáticamente, son creencias que se han creado mediante experiencias que hemos tenido durante la vida, además de la educación que nos han dado o la sociedad donde hemos vivido.
¡OJO! No quiero decir que todo es blanco o negro, me refiero que todos los profesionales jóvenes son buenos profesionales, ni todos los profesionales con más edad no lo sean. Simplemente, me gustaría poner mi granito de arena para que cambie la tendencia.
Por lo tanto, intentemos no emitir un juicio de valor por la edad del profesional, sino por otras características como es su aptitud frente a su especialización.

¿Lo intentamos?
Dedicado a I.B.

domingo, 6 de abril de 2014

ENTENDIENDO LA VIOLENCIA DE GÉNERO: LOS CICLOS DE LA VIOLENCIA



Una vez me preguntó alguien de cercano a mí cómo puede una mujer acabar inmersa en la violencia de género sin haberlo dejado antes. Muchas personas no entienden qué sucede por ignorancia y juzgan a quienes lo padecen sin tener la más mínima idea.
Ferreira define la violencia como aquel comportamiento que a través de diferentes modos, por acción o por omisión, causa daño y pone en peligro a otras personas. Es cuando esta violencia se produce de manera periódica o crónica en una relación afectiva estable, cuando podemos hablar de violencia familiar o conyugal. En la violencia de género tiene que haber necesariamente una persona que se encuentre en posición superior respecto a la otra.
Uno de los aspectos que predicen la violencia de género es el aumento gradual de agresiones verbales, insultos, desvalorizaciones de la mujer, amenazas… aumenta la probabilidad de una agresión física en el tiempo. También si previamente ha habido algún tipo de maltrato psicológico.

El ciclo de la violencia de Walker hace referencia a una serie de fases que se dan en una situación de maltrato y que permiten comprender muchos de los aspectos que se producen en estas situaciones, como la dificultad de salir de la situación de violencia o  la dependencia que se crea en la mujer. Una de las características principales es su capacidad para generar respuestas de miedo e indefensión que facilitan su repetición, por lo que el ciclo se alimenta él mismo.
El ciclo de la violencia consta de tres fases claramente diferenciadas:

  • Acumulación de la tensión: se producen cambios repentinos en el agresor, lo que se traduce en una respuesta negativa a aquello que considera una insatisfacción de sus deseos o una provocación. En esta fase se dan episodios de violencia verbal cada vez más graves, que se extienden en el tiempo, pudiendo durar desde días hasta años, y que en la mayoría de las ocasiones no deriva en una agresión física, quedándose tan solo en agresiones del tipo verbal. La adaptación a la situación y la necesidad de controlarla llevan a la mujer a desarrollar mecanismos de defensa que racionalicen adoptando una posición de responsabilidad, autoinculpación, de búsqueda de causas en factores externa o incluso restando alcance a la actitud violenta.
  • Descarga de la violencia física: en esta fase se pasa de la mera agresión verbal a la agresión física. Se produce una descarga de la tensión acumulada en la primera fase que deriva en conductas agresivas sobre personas o sobre objetos, y su duración e intensidad es variable. Esta fase también se caracteriza porque el hombre una vez que se ha producido la descarga de la tensión en forma de agresión física, es consciente de la gravedad del hecho, lo cual deriva en muchas ocasiones a la negación, minimización o justificación del mismo, no solo por parte del hombre sino por parte de la mujer también. El hecho en sí de la violencia física inevitablemente va a hacer que la relación ya no sea la misma, y que la probabilidad de que vuelva a suceder es mucho más.
  • Arrepentimiento o fase de “la luna de miel”: El agresor, una vez que se ha dado cuenta del mal realizado intenta repararlo pidiendo perdón y prometiendo que no se volverá a repetir, a lo que la mujer responde perdonándolo, aunque en el fondo teme que se repita, sobre todo si ya se ha producido otras veces. Aparecen insultos hacia él mismo con el objetivo de dar lástima y ser perdonado. El hombre sabe que le ha dado una lección a la mujer y que ella nunca más lo provocará. Aparecen sentimientos de culpa de la mujer a causa de mensajes de él del tipo: “si no hubieras dicho eso, no me hubiera exaltado”

Poco a poco la tensión volverá creciendo en el hombre hasta el punto que vuelva a estallar, volviéndose otra vez a la primera fase, ello convierte a la violencia doméstica en cíclica.
La base psicológica con la que juega el agresor  es la confianza, la seguridad y la autoestima de la mujer, sus posibilidades de manipulación están estrechamente relacionadas con la estrategia de despersonalización que va llevando a cabo y que se nutre de atentados psicológicos que desestabilizan a la mujer, acompañados de estrategias de aislamiento.
¿Reflexionamos?

domingo, 30 de marzo de 2014

ESTRÉS vs ANSIEDAD: ACLARANDO CONCEPTOS



Vamos a pensar primero en qué nos diferenciamos con los animales. Imaginemos a una cebra con sus compañeras tranquilamente paseando por un prado. De repente aparece un tigre que va a por ellas. Su reacción es correr con todas sus fuerzas. La cebra está estresada, es decir, su cuerpo padece una hiperactivación frente una amenaza real. Cuando el tigre caza a una compañera y a ella no, ella “descansa”, y vuelve a su estado normal, sin preocupaciones.
Por tanto, las diferencias entre un animal como la cebra y un humano son varias. Tenemos el área cognitiva, ya que somos capaces de pensar en lo ocurrido durante mucho tiempo o incluso pensar en cosas que todavía no han pasado. Los animales, en cambio, viven el aquí y ahora. Nos diferencia también el estilo de vida. Me refiero a que ellos tienen menos preocupaciones. Sólo les preocupa las necesidades básicas como es comer o huir de una amenaza.
Otra diferencia con los humanos es la empatía por los otros. Es decir nos preocupamos por problemas ajenos, algo que con la cebra que se come a su compañera no pasa.
En resumen, el estrés es un mecanismo de supervivencia que hace que nuestro cuerpo se hiperactive para responder frente a una amenaza. Es la respuesta del cuerpo a condiciones externas que perturban el equilibrio emocional de la persona. En esta reacción participan casi todos los órganos y funciones del cuerpo, incluidos cerebro, los nervios, el corazón, el flujo de sangre, el nivel hormonal, la digestión y la función muscular.
Hay que explicar que el estrés es pura química. El cortisol es la llamada hormona del estrés. Junto con la adrenalina y la noradrenalina. Esto hace que estemos hiperactivados.
Por otra parte, nuestro cuerpo busca un equilibrio y segrega unas endorfinas opioides. Pero hay veces que no hay suficiente y debemos ayudarlo a descargar ese estrés. Es decir, en vez de ser un mecanismo de supervivencia se convierte en un mecanismo de sufrimiento.
La frustración y la impotencia estresan y se va acumulando. Si hablamos de estrés laboral se refiere a cuando las demandas del entorno superan los recursos que creemos que tenemos.
Tan malo es no tener nada de estrés como tener demasiado. Debemos buscar el equilibrio.
Entonces, ¿Qué es la ansiedad? La ansiedad es el síntoma principal del estrés. La ansiedad es el estrés que continua después de que el factor estresante haya desaparecido. Hablamos de la respuesta fisiológica ante la amenaza: taquicardia, sudor, tensión, temblor, etc.
 Hay que tener en cuenta lo siguiente: Si hay estrés hay ansiedad. Pero puede que haya ansiedad sin estrés. Hay situaciones que aparece ansiedad sin haber un estresor externo. Las personas que sufren ataques de pánico interpretan sus sensaciones fisiológicas como catastróficas y que les va a pasar algo. Aquí no hay nada externo que lo provoque.
En otras palabras, la ansiedad es como una actriz que merece muchos óscar, es decir, por muy bien que haga su papel y te lo creas, no es más que eso, una interpretación.

Y tú, ¿Qué tienes?

domingo, 9 de marzo de 2014

NEGOCIACIÓN: LLEGANDO A UN ACUERDO



¿Cuántas veces nos ha pasado que frente una situación tú opinas A y el otro opina B? ¿Quién da el brazo a torcer? ¿Acaba siempre en discusión? Te doy las claves para poder llegar a un acuerdo y no morir en el intento.

La negociación es una técnica para ayudar a dos personas a llegar a un  acuerdo exponiendo el deseo o petición de cada una de las partes. Es un proceso de dar y tomar, es decir, es un método de intercambio de peticiones para lograr la satisfacción de sus necesidades y equilibrar la relación en un sentido amplio.
La negociación ayuda a impedir que las emociones negativas lleguen a descontrolarse pudiendo hacerse daño consciente o inconscientemente. Nos ayuda a no llegar al enfado.
La actitud de cada uno debe ser positiva y colaboradora. Debe haber conciencia de que hay un problema y ambos quieran solucionarlo. La actitud debe ser de querer ganar ambos y no querer que el otro pierda. Para que suceda esto, ambos miembros del conflicto  van a tener que recular en ciertos aspectos.
El momento y el lugar deben ser adecuados. Malos momentos podría ser al acostarse o en el coche. En cuanto a lugares no es conveniente que sea donde no hay privacidad o en sitios donde normalmente se pelean.

He aquí los pasos para poder llegar a una negociación:

  1. Definir la situación problema: definir la diferencia de objetivos entre ambas partes. Ser lo más específico concretos, centrándonos en la conducta, no en la persona
  2. Comunicar mi opinión acerca del problema: Cada miembro de la pareja propone sus alternativas de solución y lo que esperan que que resulte de ellas
  3. Preguntar a la otra persona su opinión escuchando atentamente su respuesta mediante la escucha activa, es decir, no emitiendo juicio de valor  
  4. Pensar sobre por qué la otra persona se siente así, cuáles son sus razones. Usar la empatía (véase post: empatía)
  5. Escoger la combinación de alternativas de solución más realista, razonable y práctica. Sugerir un arreglo, un término medio. Exponer lo que estoy dispuesto a ofrecer o conceder
  6. Escuchar lo que la otra persona está dispuesta a ofrecer. Saber defender razonablemente los propios puntos de vista procurando que sean lógicos y realistas
  7. Implementar las alternativas de solución
  8. Dar un tiempo razonable para que funcionen las soluciones
  9. Evaluar de tiempo en tiempo los resultados
  10. Hacer ajustes necesarios a las soluciones conforme se progresa. Respetar y cumplir los acuerdos
  11. No dejar resentimientos ocultos: Si hay algo que se ha dejado en el tintero, se sugiere que se hable, e incluso, si es preciso, abrir otro proceso de negociación
  12. Volver a negociar si surgen cambios que así lo requieran

Una vez que sabemos cómo hacer una negociación, vamos a identificar cuál es el conflicto que no ha sido solucionado y os proporciona malestar a ambos.
¿Empezamos?

domingo, 2 de marzo de 2014

CREANDO BUEN AMBIENTE EN PAREJA. ESTRATEGIAS PARA HACERLO



 
En mi primer post os di las cuatro claves para que tu pareja funcione a la perfección. Una de ellas, el intercambio de refuerzo, es la que te da la base para que las siguientes funcionen mejor. Debe haber cambios en el ambiente. La pareja ha de sentir que la tensión disminuye, que apetece más hacer un esfuerzo para que la relación mejore.

Planteo una serie de técnicas para que esto pueda hacerse realidad:

  • Cambio de pensamiento: Es importante empezar a cambiar nuestra forma de pensar. Debe primar el “si el otro está contento mejor para mí”, “Si yo doy, recibo”. Es decir, si yo hago por mi pareja algo que para ella es agradable, ella denota positivismo en lo que sucede y esto la refuerza a ti verla así. La idea es que empiece a fluir “si estamos a gusto es porque tú me das lo que tú quieres”.
  • Tipos de refuerzos: Si el refuerzo es muy costoso, es decir, nos cuesta mucho hacerlo, al final no se hace. Debemos empezar por aquello que no nos supone un gran esfuerzo y para la otra persona tiene un gran refuerzo.
  • Días especiales: se acuerda que cada miembro de la pareja elija un día. El otro no sabe qué día es. Durante ese día tiene que haber bombardeos de refuerzos, independientemente de la actitud de la otra persona y sin esperar nada a cambio. Ésta, poco a poco va cambiando su actitud y se acaba el día con buen rollo entre los dos. Llega un momento que el otro devuelve los reforzadores de tanto bombardeo.
  • Realización de actividades agradables: Sentarse uno al lado del otro y exponer qué tipo de actividades les gustaría hacer. Actividades que ya hayan hecho o que les gustaría probar. Usar un planning mensual para acordar cuando se van a realizar.
  • Uso de los símbolos de pareja: Recordad símbolos de la pareja que les unió y ponerlos en marcha en la actualidad. Por ejemplo: las fotos de la boda, ir a un restaurante favorito, escuchar una canción que evoca recuerdos bonitos a ambos, hablar de cuando se conocieron, etc.
  • Pilla a tu pareja haciendo algo agradable: es como un juego de puntos. Cuando pilles a tu pareja haciendo algo que te gusta, puntúale y usar un ranquin de a ver quién gana. Antes de usar esto, se debe pactar un premio.
  • Conversaciones del día a día: Acordar al menos 10 minutos al día en un momento adecuado de cómo ha ido el día.

¿Probamos?