domingo, 11 de enero de 2015

EL PILOTO AUTOMÁTICO



Voy a empezar este año hablando sobre esto que me choca mucho observarlo a las personas. Si tienes un momento, siéntate y observa, verás cómo las personas llevan puesto un piloto automático de lo que hacen, sin preguntarse en ningún momento porqué lo hacen y si en algún momento la misma acción les producía alguna emoción diferente.

Hace poco conocí a un paciente en Ivane-Adicciones que me dijo algo que me hizo pensar: empezaba a saborear cosas tan sencillas como notar el sol en su cara. Al dejar de consumir heroína era una de las cosas que estaba aprendiendo a hacer: a ser conscientes del “aquí y ahora”, de esas pequeñas cosas que con el piloto automático pasa desapercibido.

Y son esas cosas que a uno le hacen sentir bien, le producen bienestar. Cuando te tomas el café por la mañana, ¿Te has parado a saborearlo? Seguramente no, porque vamos con el dichoso piloto automático. Esto se traduce en pensamientos rumiatorios, en preocupaciones que solo nos llevan a un bucle sin salida.
 ¿Te has parado a pensar que esas preocupaciones son 80% pasadas o futuras? ¿Y el ahora qué?

Yo me incluyo, no creáis, un ejemplo, hacer una clase en el gimnasio y en vez de dejarte llevar por la música, sintiéndola, estaba pensando en el paciente que voy a ver el día siguiente.

Si tenemos el piloto automático puesto nos dejamos llevar, es una inercia que nos empuja a seguir los días uno detrás de otro. De vez en cuando nos aparece un sentimiento de tristeza, de apatía, sin saber muy bien, por qué, de dónde viene.

¿Y si intentamos disfrutar de lo que hacemos? ¿Y si intentamos ver el lado positivo de las cosas? ¿Y si nos planteamos que el rumbo de nuestras vidas no es el que deseamos? Uff, esto causa vértigo ¿verdad?

Mira a tu alrededor y fíjate en alguien que lo veas “feliz”, a gusto con su vida. ¿Qué tiene? No estamos hablando de si tiene trabajo o no, o va bien económicamente o no. Porque si te fijas bien, personas que tienen trabajo están muy amargadas, y personas que no lo tienen pero están muy activas.

Vale va por ahí. Son personas activas, que toman decisiones, que hacen algo para sentirse bien, que hacen deporte, que disfrutan de las pequeñas cosas, que emprenden, que hacen…. 

¿Cuánto hace que no vas a la playa en invierno y andas por la arena?

¿Y tú por qué no? ¡Sé el protagonista de tu vida y coge el mando, no dejes que el piloto automático lo haga por ti!

domingo, 21 de diciembre de 2014

MIEDO: INGREDIENTE BÁSICO EN EL PROCESO DE LAS ADICCIONES



El miedo o temor es una emoción caracterizada por una intensa sensación, habitualmente desagradable, provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado.

El miedo es una emoción que acompaña a los pacientes que están en un proceso de desintoxicación en las adicciones. Es una emoción común en todos ellos y está presente en todo momento, en mayor o menor medida.

Esta emoción se va transformando y la voy viendo en mi día a día en IVANE-ADICCIONES, la Unidad de Desintoxicación Hospitalaria donde trabajo.

La ansiedad va normalmente cogida de la mano. Ya que se percibe amenaza y como tal tu cuerpo reacciona.

El miedo es el motor que les va a ayudar a estar en un estado de alerta permanente. Mal pronóstico es cuando han pasado las primeras semanas, van a salir del proceso de desintoxicación y están muy seguros de sí mismos.

Miedo cuando reconocen el problema y deciden enfrentarse. Aparece en el momento de comunicarlo a los familiares, al qué dirán, si les apoyarán, si les entenderán.

Miedo a no ser capaz, a no saber si han tomado la decisión correcta. Los primeros días en el centro, se sienten que van a la deriva, se dejan llevar por los profesionales y empiezan a sentirse seguros ya que la sensación es que están en una burbuja.

Pero esa sensación de seguridad poco a poco va disminuyendo a medida que pasan los días y se acerca el momento de enfrentarse al “mundo real”.

Aparece en forma de preguntas: ¿cómo será cuando salga de aquí? ¿Y si no soy capaz de mantenerme abstinente?

Una de las cosas que aprenden es que no deben ir en contra del miedo, ese es el comportamiento automático. Debemos hacer lo contrario. Parar y pensar, mirarlo a los ojos y observarlo. Y aceptarlo.

Miedo al “craving” o deseo. Cuando llegue un momento en que aparezca esa necesidad irracional de volver a consumir.

Durante 21 días, empiezan a coger hábitos, cosas como levantarse a una hora, rutinas, nuevos comportamientos. Aparece el miedo irracional de que esto desaparece cuando salen del centro. Es importante, que esto no se olvida de repente si no que deben continuar con la misma dinámica.

Estos miedos son compartidos por sus familiares, es por ello que les parecen preguntas de cómo irá el proceso, ¿Y si lo dejo solo? ¿Tengo que hacer de policía?

El miedo es la fuerza que les ayudará a luchar y continuar hacia adelante.

domingo, 30 de noviembre de 2014

CUANDO MI PAREJA ES UN ADICTO



En anteriores post he comentado cuanto de importante es la familia en el proceso de una persona que tiene problemas con el consumo de una sustancia o con una adicción comportamental. Su apoyo es fundamental. Pero hay matices en cuanto quién está a su lado. Existen diferencias si el familiar es el progenitor del adicto o es la pareja.

Para empezar, como me comentó hace poco la pareja de una persona con problemas con la cocaína, “los padres lo son toda la vida, pero la pareja te la has encontrado por el camino de la vida”. Esto significa, que tener que dar esta comprensión y tener que “aguantar” no es tan fácil cuando es aquella persona con la que has decidido compartir tu vida y ser feliz.

Cuando la pareja descubre el problema, que normalmente no es por confesión del adicto, empieza a entender una serie de cosas del pasado. Una mujer me comentó que le empezaron a venir diferentes imágenes que en ese momento empezó a entender.

Antes de ese momento, la pareja no logra dar explicación a lo sucedido. Es más, si nos referimos a la actitud del adicto, que se encierra en sí mismo, busca soledad, no hay comunicación, la pareja lo achaca a que es porque la relación no va bien, e incluso se siente culpable.

Empieza a entender porque falta dinero más de la cuenta, empieza a conocer la verdad de algunas mentiras.

Lo que creo que llevan peor es el sentimiento de traición y desconfianza. Hace poco, en una reunión con una mujer que acababa de casarse me comentó que lo peor que llevaba era recordar las veces que su marido le había prometido que ya lo había dejado, que ya no consumía. Y cuando vuelve a verse el pastel, no creer que había depositado otra vez la confianza y la había vuelto a traicionar.

Una de las cosas que ayudan a las parejas es entender el proceso de la adicción. Que en este mundo es común las mentiras, el “yo controlo”, priorizar ante los valores y sobre todo lo que le rodea. Los adictos no son conscientes de esto hasta que caen en un pozo donde no ven salida, entran en un bucle en el que no ven momento de salir de él.

Cuando el adicto toma la decisión de pedir ayuda, la pareja está a su lado, sí, es cierto, aunque la sensación que emanan es la de desconfianza, la de vivir en un alerta durante un largo tiempo. Y con ganas de expresar ira y de hacer reproches. Son como volcanes en erupción en el que en el proceso de desintoxicación se están conteniendo.

Aparece también la parte del “qué dirán”. Si lo decimos a la familia o no. Las parejas que optan por no decirlo, se sienten solas, sin poder desahogarse con alguien sin poder compartir esa rabia de la que hablamos.

Sólo decir que la adicción no es solo cosa del que consume sino que tiene consecuencias colaterales que hay que cuidar tanto o más que los propios adictos.

domingo, 16 de noviembre de 2014

¿QUÉ TIENEN EN COMÚN? CARACTERÍSTICAS DE UN ADICTO



Parece que a priori no tienen nada que ver una persona que es adicta a la heroína y otra a las benzodiacepinas. Que unos tengan un alto poder adquisitivo y otros un nivel socioeconómico muy bajo. Una persona de “ventipocos” y uno de 50. Pero todos ellos, cuando escuchas su historia, aparece normalmente una serie de características que hacen que unos se sientan identificados con otros.
Cuando trabajo con las familias de los que están ingresados en la UDH, parece que no tienen nada que contarse, que cada caso es único, pero a medida que va pasando la sesión te das cuenta que aparece una empatía entre ellos, y se sienten arropados porque el comportamiento de su familiar es muy parecido al del otro.
 
Algunas de las características son:
  • Impulsividad: Actúan por impulsos sin medir sus consecuencias. Conducir bajo los efectos del consumo o tomar una decisión sin razonarla son dos ejemplos de ser impulsivo
  • Mecanismo “triquiñuelas” para conseguir lo que quieren: Si emplearan el ingenio que usan para llegar a consumir en otros ámbitos de su vida no saben de lo que serían capaces. Cuando los escuchas, te das cuenta que hay veces que la realidad supera la ficción
  • No saben expresar emociones: Todos expresan que son incapaces de expresar sus sentimientos y emociones. Funcionan a base de estallidos o se va enquistando en su interior. Tienen como un bloqueo interior que lo impide y las da la sensación de desnudez
  • Incapacidad de decir que no: Muchas de las recaídas es porque no han sido capaces de decir no frente a personas muy insistentes
  • Egoístas: Son personas que actúan pensando sólo en ellos sin importarles el daño que están causando. Solo velan por sus intereses
  • Su principal prioridad: La vida es cuestión de prioridades y la adicción se ha apoderado del primer puesto, desbancando a valores como la familia o el trabajo
  • Motor de vida: Muchos de ellos usan la droga para que les ayude a llevar el día a día. Es como para muchos el café de la mañana para despejarse y empezar bien el día
  • Mentirosos: La mentira está en la boca de todos. Su objetivo es conseguir dinero o tiempo, o que nos les pillen ya que están haciendo algo referente al consumo.
  • Robar: La mayoría han robado, dinero u objetos para vender, en casa o en un comercio
  • Ver a través de unas gafas: Cuando dejan de consumir, es como si se quitaran unas gafas de sol, al principio se sienten deslumbrados y no ven bien, se sienten perdidos y a la deriva. Cuando consumen ven el mundo a través de unas gafas oscuras, es por esto que no se dan cuenta de sus consecuencias
  • Funcionalidad de la droga: Todos usan la droga por algún motivo, ya no es por el mero hecho del placer que daba al principio de consumirla. La consumen para evadir problemas, manejar emociones, no se sientes ellos mismos, etc
  • Vida vacía de reforzadores: Cuando les preguntan qué hacen en su día a día, raro es el que me dice que tiene hobbies, o va al gimnasio, se dedican a trabajar (los que lo hacen) y a la búsqueda incesante del consumo

Seguro que hay muchas más, pero ahí os dejo algunas de las que veo en mi día a día.

domingo, 2 de noviembre de 2014

EL POR QUÉ DE LAS RECAÍDAS EN ADICCIONES



La vida a veces nos lleva por caminos que a priori parecen diseñados desde el punto de vista de nuestro piloto automático.
Es una continua alerta que jamás debemos bajar la guardia, yo siempre intento explicar a mis pacientes que desde que se ha cruzado la línea de abuso hacia la dependencia, ya no hay vuelta atrás. En nuestro cerebro se tatúa un interruptor que cuando conseguimos estar abstinente no se borra sino que ponemos en modo OFF. Apagamos la luz pero no significa que ya “estamos curados” sino que le hemos dado al botón. Una manera de saber si has cruzado la línea es identificar si el consumo lo haces por placer (refuerzo positivo) o por aliviar el malestar que te produce si no consumes (refuerzo negativo).
En un momento dado se toma esa decisión y aparecen otras prioridades en la vida de la persona. Empieza a tomar las riendas de su vida, a tener objetivos, a importarle valores como la familia,…
El problema aparece cuando llevas tiempo sin consumir, te encuentras bien, llevas una vida relativamente normalizada. Y aparentemente de repente, se cruza el pensamiento: “Por una no pasa nada”. Este pensamiento es el lobo disfrazado de cordero, es la llave que puede abrir la caja de pandora. Tomamos decisiones aparentemente irrelevantes que de forma inconsciente hacemos como por ejemplo, salir de fiesta con alguien que tú consumías con él, y aparece el “no tiene por qué haber ningún problema porque lo tengo superado”.
Si te fijas, tal vez detrás subyacen otros factores que han hecho que cedas en ese momento. Fíjate qué tipo de pensamiento has tenido últimamente, si tienes algún tipo de preocupación…
Recuerda que cuando consumías tu automatismo frente a cualquier situación que te desbordaba era consumir, era tu vía de escape. Si estabas triste, consumías, si estabas estresado, consumías, si estabas enfadado o aburrido, consumías y un largo etcétera.  Y esto no se olvida sino que permanece en lo más profundo.
Después de un tiempo de abstinencia, podríamos decir que la recaída es volver a dar de una manera regular la conducta adictiva y volver al estilo del adicto.

¿Qué podemos hacer para prevenir una recaída?

  • Analiza cuáles son los disparadores que te hacían consumir tanto externos (situaciones o personas) como internos (pensamientos y emociones)
  • Manejo del craving, recuerda que esa “necesidad súbita” no es estática sino que en pocos minutos notarás que disminuye
  • Aprende habilidades sociales como la capacidad de decir no
  • Busca un equilibrio en todos los ámbitos de la vida, si uno cojea tambaleas pero no caes
  • Cuidado con el efecto EVA (efecto de la violación de la abstinencia): Si hay una caída, un desliz, aparecen una serie de sentimientos negativos hacia uno mismo, de fracaso. Pensamientos del tipo “no soy capaz de superar esto” y “por eso caído otra vez”, “no puedo luchar contra esto”, etc. Esto mismo es lo que debes manejar porque te lleva de la mano directo a una recaída en toda regla

El camino es duro pero no imposible ¡Puedes hacerlo!